En una ocasión enseñé al padre un ramo bellísimo de majoleto en flor y, al mostrarle al padre aquellas flores blanquísimas tan bellas, exclamé. "¡Qué bellas!. . . ”. “Sí, dijo el padre, pero más que las flores son bellos los frutos”. Y me hizo comprender que mucho más que los santos deseos son bellas las obras. (Padre Pío; Buenos Días, 9 enero)
En una ocasión enseñé al padre un ramo bellísimo de majoleto en flor y, al mostrarle al padre aquellas flores blanquísimas tan bellas, exclamé. "¡Qué bellas!. . . ”. “Sí, dijo el padre, pero más que las flores son bellos los frutos”. Y me hizo comprender que mucho más que los santos deseos son bella
