Marchad con sencillez por el camino del Señor y no atormentéis vuestro espíritu.
Tenéis que odiar vuestros defectos, pero con un odio tranquilo y no con el que inquieta y quita la paz. (Padre Pío; Epistolario III, p. 579)
Tenéis que odiar vuestros defectos, pero con un odio tranquilo y no con el que inquieta y quita la paz. (Padre Pío; Epistolario III, p. 579)
